
Que se jodan esos cerdos. Era la frase más repetida esta tarde en Estados Unidos tras conocerse la decisión del Senado de echar por tierra el Plan Bush-Paulson de salvación de Wall Street. En bares, discotecas, mercados, puestos de trabajo, casas particulares, parques, transportes públicos... sólo un tema en todas las conversaciones.
225 votos en contraLos famosos 700.000.000.000 de dólares (visto así asusta la envergadura de la operación) de la discordia han estado viajando por todas las conexiones neuronales de los 300 millones de americanos dando a luz una amalgama muy diversa de opiniones.
208 votos a favor
- Unos, afectados directa o indirectamente por el desmoronamiento del castillo de naipes financiero, evidentemente estaban a favor de la macro-taxación progresiva del contribuyente.
- Otros, a quienes lo único que les afecta es tener que pagar los platos rotos de forma injusta, les ha llegado el momento de reirse de la gomina y maletín que acompaña siempre la imagen de esos brookers de Manhattan. FUCK OFF THESE PIGS !!
Esta mañana leía un artículo de Thomas L. Friedman titulado 'Green the bailouts'. Nos recuerda Friedman que en el Siglo XIX la economía también sufrió una burbuja a causa del desarrollo masivo del ferrocarril, que el Siglo XX fue la burbuja inmobiliaria la que estalló. En ambos casos, a pesar de la crisis, algo quedó construido, bien sean trenes o bien pisos, había algo tangible a lo que aferrarse a pesar del dinero que supuso a la economía el estallido de esas burbujas.
En esta ocasión, nada ha dejado esta crisis. Hipotecas basura, invisibles, intangibles, incoloras, inodoras y que nos ha dejado mal sabor de boca. Green the bailouts ('Lo verde al rescate financiero'), es precisamente, la idea que desde hace tiempo esgrime Friedman desde su púlpito como columnista del NYT. Energías renovables es la fórmula empresarial por la que apuesta Friedman.
De momento, el tiempo le sigue dando la razón (y generalmente lo hace, por eso vive desahogado escribiendo dos columnas a la semana), y la única persona que lleva ese punto en su programa electoral es Barak Obama, McCain, prefiere apostar por una reducción de gastos en ese tipo de industrias.
Es tiempo de trabajar en activos visibles, mirar al futuro, y de aleccionar esos cerdos con gomina y maletín que se han enriquecido con el tablero de monopoly que han hecho de Wall Street. A buen seguro, muchos contribuyentes americanos preferirán una recesión económica que se prolongue por tiempo indefinido en sus vidas, si con ello consiguen ver el descalabro de quienes les han mirado por encima del hombro. Aún así, el rescate de Wall Street llegará tarde o temprano, pero, mientras tanto, nos reimos todos, y eso, NO TIENE PRECIO, para todo lo demás, la Casa Blanca.
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